Crónica,  masculina

… el AA te lo respeta

No sabéis cuánto me alegro de no ser una bocacabra y poder escribir este título y no el que comentaba en la entrada anterior.

 

 

Aunque, bueno, yo quería que pasaran tantas cosas que con algo tenía que acertar. Y acerté en una cosa y media:

 

Y que Nikita hiciera un upgrade en su condición de campeón de Europa y consiguiera ser campeón del mundo.

 

Esto ha estado muy bien. Tengo que confesaros una anécdota: el año pasado, durante el mundial de Doha, mi padre vio a Dalaloyan y a Nagornyy y me preguntó «¿y estos dos, con esa cara de catetos, van a ganar?». Luego los vio en paralelas, alucinó y me dijo «pues sí que son elegantes para la cara de catetos que tienen». A mí me hizo tanta gracia que, desde entonces, los llamamos cariñosamente los dos catetos. Y los dos admiramos a nuestros dos catetos y nos alegramos como nadie de su oro y su plata.

 

Igual tiene razón el hombre

 

Los dos estuvieron fenomenal en suelo, bajaron un poco el ritmo en caballo con arcos y remontaron en anillas con respecto a Ruoteng, que era la principal amenaza. Luego, Artur casi sienta el Blanik, pero tiró de abdominales y logró salvar el nulo; mientras que Nikita clavó el Dragulescu, lo que le hizo destacarse. Y en paralelas igual, Nikita estuvo por encima y ya solo le quedaba hacerlo bien en barra para coronarse. Y en barra es donde Xiao dijo ciao (lo siento mucho por el chiste, me he equivocado, no volverá a ocurrir), pues perdió el vuelo en el Tkachev con agarre cruzado. Él se rió, pero creo que no le hizo ninguna gracia (y a mí me dio mucha pena, porque la barra es cruel).

 

 

Y que Oleg dijera «que no estaba muerto, que estaba de parranda» y que su estado físico fuera un vacile y por fin ganara un oro individual mundial.

 

Y esta a medias. Verniaiev nos estaba malacostumbrando a empezar desde el grupo 2, situarse bien en caballo, hacerlo bien en anillas y ponerse por delante, clavar el Dragulescu y ponerse primero, fliparse en paralelas y destacarse y que todos pensásemos  «ay, diomio, que por fin gana Oleg»… pero luego cagarla en barra y ya terminar de hundirse en la miseria en suelo.

 

Pues por fin pudo salvar la barra y luego mantenerse en suelo y ganar una medalla en la final individual de un mundial porque, aunque parezca mentira, aún no tenía una. Ah, y llevaba la dificultad más alta de todos los participantes y seguramente la suba aún más para Tokio.

 

¿Lo malo? Que esa sensación que nos daba Verniaiev y que no nos dio, nos la dio Mikulak. Empezó correcto en salto, lo flipamos cuando se puso primero tras paralelas y barra y al final se cayó en caballo con arcos y en la clasificación. Me da rabia, porque el tío tiene una actitud extraordinaria y el podio lo trata mal.  Luego se llevó un relojazo de Longines como consolación (premio a la elegancia) que ya lo quisiera yo para mí.

 

Bueno, para Tokio tenemos mucha gente en la que fijarnos ya: Ruoteng, Nagornyy, Dalaloyan, Verniaiev… y los que quedan.

María Ruiz, 25 Filología