Crónica,  masculina

Lo que el equipo te da…

No quisiera tener que seguir con esta suerte de quiasmo y concluir con un «…el AA te lo quita» (para quien no sepa de qué puñetas hablo, me refiero a las entradas de la final por equipos y la final individual del mundial de Doha del año pasado).

Y no me gustaría ser tan bocacabra porque querría que Dalaloyan consiguiese su segundo oro mundial.

Pero cambio tanto de chaqueta que también me gustaría que Xiao Ruoteng ganara un mundial no maldito.

Y que Nikita hiciera un upgrade en su condición de campeón de Europa y consiguiera ser campeón del mundo.

Y también que Sun Wei encontrara redención y se sacara la chorra (esto podría ocurrir si no le hacen lo que le han hecho a Tingting).

Y que Kazuma Kaya demostrara que Japón sin Shirai y sin Uchimura siegue siendo mucho Japón.

Y que Petro Pakhniuk vengara la honra de Oleg y de Ucrania, ahora que es un gran gimnasta completo.

Y que Lee Chih Kai me vuelva a dejar con la boca abierta como en la universiada de Nápoles porque yo no me informo de las cosas y no sabía que era un gimnasta completísimo.

Y que de repente dejaran de contar las notas de  dificultad y solo contaran las de ejecución y ganara Moldauer.

Y que ocurriera lo mismo pero ganara Néstor, que para eso es español, elegantísimo y me encanta.

Y que Oleg dijera «que no estaba muerto, que estaba de parranda» y que su estado físico fuera un vacile y por fin ganara un oro individual mundial.

Y que ocurriera un milagro y ganara Hegi.

Si será por cosas que yo quiero, pero me da que esto va a estar entre los chinos y los rusos, como la final por equipos. ¡Y qué final por equipos! ¡Qué infarto rotación tras rotación, cambiando de manos el liderato!

Lo que más me ha gustado de Japón, definitivamente, ha sido el mortal en plancha a plancha facial de Yuya Kamoto en anillas. Os dejo el del día de la clasificación, aunque en la final le salió 288 veces mejor:

Indudablemente, lo que más me gusto de china fue este pequeño robot de paralelas llamado Zou, con un pedazo de ejercicio por encima de los 16:

Y finalmente, mi momento favorito de Rusia no fue un ejercicio en concreto, sino el gesto de Dalaloyan con Sun Wei al conocer la nota de Nagornyy y que era campeón del mundo. Sun Wei había fallado, había perdido el oro y encima se había hecho daño en el hombro. Cuando algo puede salir mal, saldrá peor. Y el bueno de Artur, que también falló el año pasado (que realmente Rusia perdió por una chispita, ni siquiera puedes calcular qué error les hizo perder, pero el suyo fue el último y el que más canta), fue corriendo a abrazarlo y consolarlo. Este chico tiene pinta de duro, pero luego tiene detalles en competición que te derriten el corazón:

Ah, tampoco puedo dejar de alabar el trabajo de Estados Unidos. El año pasado se quedaron a las puertas de la medalla y este año igual, pero ellos no pierden la sonrisa que les otorga el trabajo bien hecho. Son americanos hasta dejárselo de sobra, que diríamos en mi tierra, y esa actitud me encanta:

Ni puedo dejar de flipar con Taiwán. En la Universiada de Nápoles ya me pregunté: ¿pero esta gente desde cuándo tiene un equipo competitivo? Y, de repente, se te cuelan en una final de un mundial, y eso me gusta.

Con respecto a la final de paralelas del domingo, ¿alguien me puede explicar qué ha pasado y por qué no están ni Zou, ni Oleg ni los rusos?

Beliavskyy, Rhys, Lee, y Max. Espero mucho de esta final. Si estuvieran Kuksenkov, Louis Smith y Berki (soñar es gratis), podría verla cada día de mi vida.

Y por último, pero esta vez lo más importante, quiero dar mi más sincera enhorabuena a los equipos españoles femenino y masculino, que van a estar en Tokio 2020. Y a Cintia, que ayer quedó en 21 º posición en la final femenina. Y a Néstor, que esta tarde compite en la masculina. Y a Roxana, que eldomingo competirá en suelo. Y a Nicolau, que está de reserva en la final de suelo. Y al resto de chicos y chicas por el trabajo bien hecho.

María Ruiz, 25 Filología