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Adiós, 2018

Un año más se ha acabado, ha llegado la hora de hacer balance.

En enero ya vaticinamos que, tras un catastrófico 2017, solo había lugar para la mejora; efectivamente, así ha sido.

Caso Nassar aparte, la competición pura y dura empezó en febrero con la Copa del mundo por aparatos de Melbourne. Gimnastas prácticamente desconocidos, y una primera toma de contacto con el caballo con arcos de Chih Kai Lee, quien tanto nos gustaría en el mundial. También destacamos la barra de Chen Yile, preciosa.

No en orden cronológico pero sí en la misma competición (Copa del mundo por aparatos), en marzo tuvimos parada en Baku. Sorpresa, sorpresa, Chuso oro en salto y Petrounias oro en anillas. Lo que sí fue una grata sorpresa fue el oro de Bulavski en salto y las platas de Likhovitsky en paralelas y barra (ya sabéis lo que me gusta Bielorrusia).

También en marzo fue la parada de Doha, con nombres más conocidos como Radivilov, Lankin, Berki y compañía.

Por último, en noviembre ha sido el turno de Cottbus, Radivilov y Verniaiev llevaron un poco de alegría a Ucrania tras un año que ni fu ni fa, mientras que Andrade y Saraiva arrasaron en femenina.

En la versión de concurso completo, Yul Moldauer (ese gimnasta de comedida dificultad y exquisita ejecución) se llevó la American Cup, Néstor Abad volvió tras su lesión y lo hizo francamente bien y Hurd se llevó la competición femenina.

Stuttgart fue la oportunidad de oro de Beliavsky para llevarse el idem, y así lo hizo. Pakhniuk ya sorprendió con un buen concurso general en la American Cup, y en Alemania no fue menos. Ah, la versión por equipos de Stuttgart tuvo presencia del equipo español y la participación del ruso Ignatyev, al que tanto echamos de menos.

Birmingham fue para Nonomura y Melnikova. En Tokio, Alberto Tallón fue sexto, los oros para Shirai y Murakami.

Y por último, en lo que a copa del mundo respecta, tenemos las World Challenge Cup:

En Osijek, grande Cunningham y grande Varinska; Ablyazin ganó en anillas, luego nos abandonó. En Koper Vietnam dio la sorpresa. En Guimaraes, Manrique se sacó el rabo. En Mersin se lo sacó Turquía, tanto en masculina como en femenina. En Szombathely volvió Verniaiev, el hijo pródigo, y nuestra Cintia se llevó dos platas (barra y suelo) y la confirmación de que es una de las gimnastas más bonitas que hay actualmente. En París, Francia se llevó cinco oros.

En el Austria Team Open de abril, el equipo masculino español se llevó el oro. Y esto nos lleva a hablar de los Juegos del Mediterráneo de Tarragona de este verano: bronce femenino y oro masculino por equipos, bronce en barra para Néstor, oro en suelo para Ray, plata para Paula Raya en asimétricas y bronce para Cintia Rodríguez en suelo. ¿Qué más podemos pedir?

Screenshot-2018-6-26 RFEGimnasia ( RFEGimnasia) Twitter
Esto es lo mejor que ha pasado (fuente: @RFEGimnasia)

En agosto, el Campeonato de Europa dejó a Rusia campeona por equipos masculino y femenino. Sanne Wevers y Nina Derwael nos enamoraron con sus oros en barra y asimétricas respectivamente, A Devai casi le da un infarto (y casi nos lo provoca a nosotros) con su oro en salto y Mélanie de Jesus dos Santos se llevó el de suelo. Céline van Gerner protagonizó el suelo de la polémica, el que más tarde haría que la F. I. G. prohibiera la pintura facial.

En masculina, Dalaloyan se llevó una ristra de medallas, Rhys McClenagham nos hizo olvidar a Berki y Hegi se coronó en barra.

El Mundial de Doha lo tenemos reciente. El retorno de Biles eclipsó todo lo demás en femenina. A pesar de competir con una piedra en el riñón, Simone solo dejó hueco para Derwael en asimétricas y Liu Tingting en barra. Melnikova mereció más, a todos nos encantó.

Dalaloyan es el nuevo rey, Xiao Ruoteng repitió podio, Nagorny alcanzó el bronce y Mikulak mereció más, es el Melnikovo.

Medallas históricas para Lee Chih Kai, Carlos Yulo y Alexa Moreno. Ruoteng cambió su caballo a última hora porque tenía que ganar el oro sí o sí, ya sabéis. Petrounias sigue siendo el señor de los anillos, incluso tres días antes de operarse del hombro, Zou Jingyuan y el palo de una escoba podrían protagonizar una viñeta de parecidos razonables y Zonderland ganó sin necesidad de la Zonderlandinha.

¿A quién he echado de menos?

A Giulia Steingruber, que salió de Guatemala, compitió y en julio se metió en Guatepeor con una lesión de rodilla.

A Larisa Iordache, que sigue con su calvario particular y no se termina de recuperar del tendón de Aquiles.

A Denis Ablyazin, esperamos verlo en las copas del mundo clasificatorias para Tokio.

Los retornos más sonados:

Simone Biles. Vine, vi, vencí, no dejé nada para los demás.

Viktoria Komova. Volví, lo hice medio bien, pero luego volví a irme. Me quedé en forma de chapa.

Aliya Mustafina. Volví y no en forma de chapa, sino para quedarme.

Oleg Verniaiev. Volví me llevé 288 oros en copas del mundo, en el mundial casi os hago creer que podía ganar, me saturé de competiciones postmundial, me medio lesioné otra vez y me fui a preparar el año que viene.

¡Feliz año nuevo!

María Ruiz, 26 Filología clásica

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